El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Principios de liderazgo bíblico

Principios de liderazgo bíblico. Juan 13
Preparado por  Esteban Green

Joh 13:4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

Joh 13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

De acuerdo con la antigua costumbre del antiguo medio oriente, el esclavo tenía el deber de lavar los pies de los huéspedes que llegaban a la casa. A menudo, los pies de los viajeros se ensuciaban por el polvo y la suciedad de las calles y caminos. Cuando no había esclavo para lavar los pies de los huéspedes, le tocaba al más joven o a la persona de menor prestigio e importancia cumplir con ese deber. Los pies de todos los discípulos estaban sucios porque ninguno de ellos se consideraba suficientemente humilde para lavar los pies del otro. Todos tenían la opinión demasiado elevada de sí mismo como para humillarse y hacer el trabajo del esclavo. Quizás soñaban con los puestos de importancia que tendrían en el reino que iban a establecer el mesías. Pero Jesús sacrifico su dignidad y se humillo para servir a sus discípulos, no solamente como un ejemplo de la clase servicio que debían prestase uno a otros, sino también para indicarles que no había venido al mundo en busca de gloria, poder y honra, sino para servir y dar su vida por los demás.

Según el autor romano Suetonio, quien escribió un famoso libro sobre la vida de los doce cesares, el emperador Calígula, por lo menos en una ocasión, humillo a propósito a algunos ilustres senadores romanos, ordenándoles que le lavasen los pies. Pero el reino que ha venido a establecer Jesús no consiste en humillar a otros y hacer que nos sirvan. Así funcionan los reinos de este mundo, pero no el de El Eterno Hashem. Como líderes en la iglesia, estamos llamados a ser seguidores de Jesús y no de Calígula. Ser líder en la iglesia significa ser siervo. En toda la literatura de la antigüedad no se puede encontrar otro ejemplo de un superior que voluntariamente se haya puesto a lavar los pies de un inferior.

Joh 13:6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

Joh13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

La respuesta de Pedro a Jesús indicaba que el gesto de Jesús significaba algo pero que Pedro no ignoraba. Pedro no comprende porque ve el gesto de Jesús como un nuevo rito de purificación, sin entender lo que en realidad simboliza el lavado de los pies. Más tarde a la luz de la muerte y resurrección de Jesús y con la iluminación del Espíritu Santo, Pedro comprenderá. Las de Jesús “Lo que yo hago tu no lo comprende ahora, pero lo entenderá después” sirve para desafiar al lector del cuarto evangelio a buscar un significado más profundo al acontecimiento descrito aquí. Como las siete señales relatadas por el evangelista, el lavamiento de los pies de los discípulos apunta a otra realidad que los lectores del evangelio deben buscar y aplicar a su vida.

Lo que tanto Pedro como nosotros debemos comprender es que el lavado de los pies es mucho más que un bello ejemplo de cómo los discípulos del Señor deben servir los unos a los otros en amor. Es un símbolo del supremo acto de amor de nuestro Señor realizado en la cruz. Las acciones realizadas por Jesús al lavar los pies de sus discípulos tienen que ser vistas como los actos simbólicos hechos por los profetas del A. T. En primer lugar, Jesús se levanta de la mesa y se quita su manto y de esa manera queda medio desnudo. Esta acción anticipa lo que paso cuando los soldados en el Gólgota desnudaron a Jesús, quitándole sus vestidos y su túnica.

Después, Jesús se ciñe la toalla con que solían ceñirse los esclavos . Se viste como un esclavo, cosa que jamás hubiera hecho un hombre libre, haya sido griego, romano o judío. Muchos eruditos han visto en esta acción una dramatización de la encarnación donde Jesús: “ se despojo a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre, se humillo a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz”. Filipenses 2:7-8.

Ceñirse en Juan 21:18 es símbolo de la crucifixión. Después, Jesús de humilla aun mas, se pone de rodillas y comienza a lavar los pies de los discípulos. Esta acción indica los resultados de la humillación y muerte de Jesús en la cruz, los discípulos son lavado de sus pecados y constituidos ministros y pastores del redil del buen pastor. Al final, Jesús se levanto, estas últimas acciones indican que Jesús será exaltado después de su humillación. Resucitara de entre los muertos y volverá al lugar de gloria de donde había venido.

El lavamiento de los pies es como un símbolo de la purificación total y completa que Jesús nos ofrece por medio de su muerte en la cruz. Lo que simboliza el lavamiento de los pies es lo dicho por Juan cuando escribe: “y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”1Jn.1:7.

Joh 13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás.   Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Joh 13:9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

La acción de Jesús provoco una reacción negativa de parte de Pedro.

Pedro no concebía la idea de que Jesús haya venido al mundo para sufrir y morir, y no para emprender una acción revolucionaria contra los romanos, herodianos, publicanos, samaritanos, y los demás enemigos del pueblo de Israel. No pensaba que el mesías podría vencer a las fuerzas del mal humillándose a la condición de un hombre ceñido con la toalla de un esclavo u agachándose para lavar los pies sucios y hediondos de sus inferiores.

La reacción de Jesús fue contundente para Pedro: “Si no te lavare (futuro simple, 1era. Persona de singular), no tendrás parte conmigo. La clausula “no tendrás parte conmigo” se refiere a la herencia que recibirán los discípulos de Cristo en el reino de Dios. En el A.T. se usaba la palabra “parte” con referencia a la herencia de los israelitas en la tierra prometida.

Tomando en cuenta las implicaciones del lavamiento de los pies, podemos entender que Jesús, al exigir que Pedro se dejase lavar los pues, esta instando, tanto a el como a nosotros a aceptar personalmente su muerte como una muerte salvífica. Puesto que el lavamiento de los pies es un poderoso símbolo del servicio de Jesús, si uno no puede aceptar el lavamiento de los pies, difícilmente podrá aceptar el sacrificio de Jesús en la cruz como la única manera de recibir la salvación. Esto es algo que Pedro nunca entendió hasta la resurrección del Señor…

Los principados y potestades de este mundo creen que el poder y la autoridad se manifiestan por medio de grandes despliegues de violencia, como conquista, revoluciones y guerras. Pero para el Eterno YHVH, la sabiduría y el poder de este mundo son vanidad. El Eterno establece su reino, no por medio a la violencia de los príncipes de este mundo, sino por medio de la humillación, obediencia, y sufrimiento de un hombre vestido de esclavo que lava los pies de los suyos…

Joh 13:10 Jesús le dijo: El que está lavado (bañado, BT), no necesita sino lavarse (lavar manos y pies, parte del cuerpo) los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos .

Jesús hace uso de una antigua costumbre del mundo mediterráneo para que Pedro entienda mejor. Un viajero solía bañarse en casa antes de salir de viaje. Durante el viaje el polvo y la tierra se pegaban a sus pies. Al llegar a su destino, su anfitrión le ofrecía agua para quitarse de los pies el polvo del camino. No había necesidad de bañarse otra vez, solo lavarse las partes del cuerpo que se había ensuciado.

Seneca relata que antiguamente los romanos no se bañaban todos los días. Solamente lavaban aquellos miembros de sus cuerpos que más se ensuciaban, como las manos y los pies.

El discurso o mandamiento de Jesús en relación al lavamiento de los pies.

El discurso, como en otras partes del evangelio de Juan, sirve para corregir los malentendidos de los discípulos, o para añadir una aplicación. En los vs. 12-17 es un comentario para la comunidad y sirve para añadir una dimensión eclesiástica a un símbolo Cristológico. La mayoría de los símbolos en el evangelio de Juan tienen 2 enfoques:

1 - En foque Cristológico, nos dice algo acerca de Cristo y de su ministerio
2 - Un enfoque eclesiástico, nos dice algo acerca de la vida y ministerio de los discípulos.

Los versículos 1-11 nos dan el enfoque Cristológico y los versículos 12-17, el enfoque eclesiástico, los que los discípulos están llamados a hacer.

Joh 13:12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

Lo que ha hecho de Jesús presenta una acción profética o parabólica que presenta en forma dramática la misión del Rabinu Melekh jaMashíax (Maestro, Rey y Mesías). Es una representación en miniatura de toda su carrera.

La acción de Jesús en el V-4, de levantarse de la mesa y quitarse su manto, representa el descenso y la humillación de Jesús que salió de la gloria que tenia junto con el Padre para venir a este mundo a encarnarse. En muchos escritos helenísticos el manto es símbolo de la vida de uno. Quitarse el manto, según esta manera de pensar, significaba entregar la vida, o la concha protectora de uno.

La acción de Jesús de lavar los pies de los discípulos proclamaba que Jesús ha venido a tomar la forma de un esclavo y hacerse obediente hasta la muerte para limpiar y purificar a los suyos de sus pecados (Jn.13:5)

La acción de Jesús de tomar su manto y volver a la mesa, Jn. 13:12, representa la ascensión y glorificación de Jesús, su regreso al Padre como Señor y Maestro.

Estas acciones de Jesús son parte de himnos Cristológicos del N. T. como en Filipenses 2:6-11; Colosenses 1:15-20; 1 Pedro 3:18-22; y 1 Timoteo 3:16.

Joh 13:13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque [lo] soy:

Joh 13:14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.

Joh 13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Jesús es llamado solamente por los creyentes Maestro ( δίδάσκαλος , en griego) o por los que van a creer en el después. Como Maestro y Señor, Jesús tiene autoridad para dar una nueva enseñanza o instituir un nuevo rito. El uso de los títulos de Maestro y Señor sirve como una advertencia que lo que sigue es una enseñanza de gran importancia.

E
stas palabras de Jesús se han interpretado de diferentes formas:

1 - Que el acto indica un nuevo rito que hay que hacerlo literalmente

2 - No es una institución a un nuevo rito tal cual se hizo, sino como algo simbólico del perdón de los pecados. Según esta interpretación, Jesús dice: así como yo me he humillado y les he servicio, amado y perdonado, yo los he llamado a renunciar el enojo, al odio y al rencor. Así como ustedes han sido lavados, yo los llamo a humillarse para que se perdonen, amen y sirvan los unos a los otros. De acuerdo a esta interpretación, lavamos los pies los unos a los otros cuando nos reconciliamos en el nombre de Jesús y nos perdonamos los unos a los otros así como Cristo nos ha amado. Esta manera de entender el lavamiento de los pies está de acuerdo con Mateo 18:23-35.

3 - Una última manera de interpretar el lavamiento de los es pies es como una demostración de la entrega total de Jesús a favor de los suyos en la cruz. El lavado de los pies demuestra que la entrega de Jesús en la cruz debe ser siempre la base constituyente de de la comunidad cristiana. La gran mayoría de las asociaciones civiles y privadas se establecen en base a una constitución que declara el propósito por el cual existe la organización. El lavado de los pies declara que la razón por la cual existe la comunidad cristiana es para recibir y compartir el gran amor del Eterno Elohim demostrado en el sacrificio del Rabinu Melekh jaMashíax en la cruz.

Este amor debe ser la base de la comunidad cristiana y, por eso, los discípulos son llamados, por medio de la acción del Rabinu Melekh jaMashíax, a lavar sus pies, a amarse los unos a los otros así como ellos han sido amados por Elohim en Cristo Jesús.

Una ilustración por el pastor Bautista Paul Duke en una exposición de Juan 13, tomada de una de las novelas históricas de Alan Paton, el escritor sudafricano cito:

“En su novela Paton relata la historia verdadera de un juez blanco llamado Jan Christiaan Oliver que había recibido una invitación para asistir al servicio de Jueves Santo en una iglesia de negros. En el tiempo que sucedió el incidente relatado en el libro, las leyes de separación de las razas estipulaban que los negros no debían asistir a las iglesias de los blancos y que los blancos no debían asistir a las iglesias de los negros.

Al aceptar la invitación del pastor negro, el juez blanco estaba poniendo en peligro su carrera.

Al llegar a la iglesia, el juez se dio cuenta que se estaba celebrando en culto en el que se lavaban los pies los unos a los otros. El juez acepto la invitación de participar en el lavamiento. Jan Christiaan fue llamado a lavar los pies de una mujer llamada Marta Fortuin que antes había trabajado por unos treinta años como sirvienta en la casa del mismo juez. Al lavar los pies de la negra, el juez observo cuan lastimados estaban debido a tantos años de servicio en su propia casa. Altamente conmovido, comenzó a llorar, y después, con mucho cariño, beso los pies de la vieja sirvienta.

Con esto, Marta y muchas otras personas en la iglesia también comenzaron a llorar.

La noticia de lo que paso en la iglesia se publicó en un periódico local y como resultado de ello, el juez perdió su carrera política, aunque quizás encontró su propia alma.

Aplicación:

Como Jan Christiaan Oliver, nosotros también somos llamados a terminar con nuestra costumbre de mirar con desdén a otros, mientras estamos sentados sobre nuestro banco de juicio. Somos llamados a dejar de juzgarnos unos a otros. Cristo nos toma, no para juzgarnos, sino para lavarnos y purificarnos en su amor. Jesús nos pone junto a nuestros hermanos y hermanas que también han sido purificados por la misma gracia.

En ellos vemos el amor de Dios (Elohim) y los abrazamos, no como jueces, sino como co-participes del amor y de la purificación del Rabinu Melekh jaMashíax.

Joh 13:16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

Joh 13:17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

Jesús promete bendecir a los que llevan a cabo lo que les manda, como se ve con el uso de la palabra μακάριοί, que traducida quiere decir felices, bendito, bienaventurado, dichoso, agraciado. Así los discípulos son llamados a continuar con la práctica del lavamiento de los pies o con lo que el lavado de los pies simboliza.

Aunque la mayoría de nuestras traducciones en castellano traduce la palabra griega δούλος como siervo, no debemos olvidar que en griego la palabra δούλος también puede significar esclavo. Los primeros destinatarios del evangelio de Juan vivían en una sociedad esclavista donde la mitad de los habitantes del imperio romano eran esclavos. El gran filosofo Aristóteles había escrito que algunas personas nacen para ser libres y otras para ser esclavos, porque son seres inferiores por destino. Los satíricos romanos solían escribir con desprecio de los esclavos que trataban de libertarse para llegar a ser considerados personas tan nobles como las que nacieron libres. En este versículo los discípulos de Cristo y los líderes de la iglesia son llamados a considerase como esclavos de los demás y no como amos y grandes señores.

En la iglesia primitiva las personas más privilegiadas eran los apóstoles. Es interesante que en el evangelio de Juan nunca se emplee la palabra apóstol. Pero parece que tenemos una referencia indirecta al apostolado en este versículo cuando Jesús habla del que es enviado. La palabra apóstol viene del verbo αποστέλλω que se usa aquí, y quiere decir: uno que ha sido enviado. Puede ser que cuando fue escrito este evangelio, muchas personas hayan considerado a los apóstoles como grandes señores que tenían más privilegio y derecho en la iglesia que los demás. Puede ser que por esa razón el cuarto evangelio prefiere no hablar de apóstoles, sino simplemente de discípulos. Al recordar a los creyentes que el enviado no es mayor que el que le envió, el Señor está reconociendo a los que anhelan los puestos más altos en la iglesia, que los verdaderos líderes cristianos son los que han sido llamados a sufrir y servir más que los demás. Los verdaderos líderes de la comunidad no son llamados a enseñorearse sobre los demás y a reclamar para sí privilegios que no gozan los más humildes hermanos de Jesús. Solamente los que se humillan y se convierten en esclavos de sus hermanos son verdaderamente libres. Para lavarnos los pies los unos a los otros es necesario que renunciemos a todo poder, dominio, y orgullo con los que clasificamos a otros seres humanos en categorías sociales, económicas, raciales, y morales. Mientras sigamos esclavizados a estas categorías no somos libres para servir al prójimo, sino que somos esclavos del pecado.

Esta perícopa ( Trozo de algún capítulo de la biblia que constituye una unidad narrativa. Ejemplo: una parábola, un milagro, las bienaventuranzas) nos ayuda a entender la naturaleza del servicio al cual somos llamados los seguidores de Cristo. Generalmente la palabra servicio se entiende como algo que se hace a favor de otra persona para su bienestar. La persona que sirve deja a un lado su propio bien, sus prioridades, sus propias metas y proyectos con el fin de promover el bien de la persona servida. La forma más profunda de servicio es cuando el siervo, voluntariamente y en amor, entrega su vida por la persona servida. Este es el modelo de servicio que vemos en la acción de Jesús al lavar los pies de los discípulos. Este modelo de servicio de Jesús en este texto debe estudiarse en contraste con otros dos modelos de servicio.

En el primero de estos dos modelos el siervo en virtud de un derecho o poder que ostenta la persona servida. El niño sirve a sus padres por el derecho que ellos tienen sobre él. La mujer que vive en una sociedad machista está obligada a servir a su marido, hermanos y padres por una supuesta superioridad de los hombres sobre las mujeres. El esclavo sirve a su amo porque el amo tiene poder sobre el esclavo. El elemento básico en este primer modelo de servicio es dominación. El siervo no sirve libre y voluntariamente, sino porque ha sido subordinado a otros. Este modelo de servicio fácilmente puede terminar en explotación.

En el segundo modelo el que sirve rinde sus servicios porque en su servicio está buscando su propio bien. Es decir, el que sirve necesita ser necesitado o apreciado.

En el paternalismo se rinde servicio para influenciar, crear dependencia o dominar. Algunos pastores sirven a los miembros de sus congregaciones para manipularlos o dominarlos. Por eso muchas veces las personas rechazan la ayuda que se les ofrece. Instintivamente reconocen el servicio como una forma sutil, pero poderosa, de dominación. El elemento básico en el servicio paternalista es desigualdad. El que sirve se siente superior al que recibe el servicio y busca mantener ese elemento de superioridad por medio del servicio ofrecido.

El servicio que Jesús ofrece a sus discípulos no surge de la necesidad de dominar o controlar, sino del deseo de liberar. Es una forma de servicio que no surge de la desigualdad sino de la amistad e igualdad. La relación que Jesús ha formado con sus discípulos no es de dominación, superioridad, o paternalismo, sino de amistad.

El verdadero servicio no busca otro gozo que la felicidad del amigo. Solo en una relación de amistad puede ver igualdad. En la iglesia de Jesús somos llamados a amarnos los unos a los otros porque somos amigos. Jn. 15:15 “ ya nos os llamare siervo, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os llamaré amigos”.

El llamado de Jesús a servirse el uno al otro en base al amor y a la amistad se dirige contra todo deseo de dominar y de establecer superioridad de unos sobre otros. Este deseo de dominar es una característica de la gran mayoría de las organizaciones humanas y, lamentablemente, se infiltra también en las comunidades cristiana.

Joh 13:18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas, para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

No todos los que participan en la primera Santa Cena con Jesús recibieron su perdón y su amor. El que come sin fe como Judas, no recibe bendición sino maldición.

En la traición de Judas se cumplió las palabras del Salmo 41:9, donde el salmista se queja de la traición de parte de sus amigos más íntimos. El Salmo 41 es el último en el libro I de los Salmos.

Este primer libro es considerado como una colección de oraciones de David, y por eso, varios eruditos creen que el amigo traidor a quien se refiere David en el salmo es Ahitofel 2 Samuel 15.

En el mundo del A. T. y en el antiguo medio oriente se consideraba que el comer y beber juntos establecía hermandad lealtad y comunión. En nuestras sociedades occidentales mostramos nuestra disposición a perdonar pecados y establecer comunión con los que han sido nuestros enemigos firmando tratado de paz. Nos damos las manos o nos abrazamos. En ciertas culturas los que había sido enemigos se sientan en círculos para fumar juntos la pipa de la paz. Mediante tales ceremonias un enemigo era perdonado y se convierte en amigo y compadre. Por medio de ceremonias semejantes anunciamos el perdón de ofensas y pecados y el establecimiento de comunión. En el antiguo medio oriente se perdonaba los pecados y se establecía comunión haciendo un banquete para que todos pudieran sentarse a la misma mesa, comer del mismo pan y tomar la misma copa. La celebración de cualquier pacto siempre incluía una comida en la que todos participaban.

Cuando David quería mostrar misericordia a Mefi- boset el nieto de Saul, lo hacía convidándolo siempre a comer a la mesa. 2 Samuel 9:1-13; ver 2 Reyes 25: 27-30.

No bebemos concluir que Jesús era un glotón porque en los evangelios sinópticos vemos que participa de tantas comidas, fiestas y banquetes, y habla a menudo de banquetes y fiestas en sus parábolas. Lo que está haciendo Jesús es anunciando por medio de actos culturales, que todo mundo entendía, que Dios estaba invitando a todos a participar en su reino, aun a los que eran   considerados indignos del reino por las autoridades eclesiásticas de su pueblo.

Estas costumbres orientales deben ayudarnos a entender mejor lo que pasa en la celebración de la Santa Cena.


















Copyright © 2012 Todo los Derechos Reservados - Iglesia Cristiana Pentecostes del Movimiento Misionero Mundial en QUEENS, NY

102-44 43rd Avenue Corona, Queens, New York 11368
Tel: (718) 205-8670 (718) 803-3567